sábado, 11 de mayo de 2013

La Declaración Briand y su proyecto europeísta (1929)



Aristide Briand, ministro francés de asuntos exteriores, expuso ante la Sociedad de Naciones el 8 de septiembre de 1929 la necesidad de establecer en Europa “un lazo federal entre nuestros pueblos”, entre los 27 Estados europeos allí presentes. Briand consideraba este proyecto como la culminación de toda su carrera. Su experiencia internacional le había permitido superar el nacionalismo, y soñaba con una federación como la suiza.

El primero en apoyarle fue su colega alemán el Dr. Gustav Stresemann (juntos habían hecho el tratado de Locarno, que suponía un primer acercamiento entre Francia y Alemania tras Versalles). Como conclusión del debate se pidió a Briand que elaborase un memorándum que sería sometido oficialmente a los gobiernos interesados. Ante el impacto de su discurso, se le pidió que redactara un informe más amplio. El político francés, con la colaboración de Alexis Léger, Saint John Perse y Louis Loucheur redactó el “Memorándum sobre la organización de un sistema de Unión Federal Europea”, conocido como el Memorándum Briand, que presentó a los gobiernos de veintiséis estados europeos en mayo de 1930. Aunque hacía hincapié en la cuestión de un sistema internacional de seguridad que evitara confrontaciones continentales, el Memorándum incidía también en lo fundamental de la Unión Económica, -eran los momentos más duros de la depresión- defendiendo una política librecambista “que facilitara el establecimiento de un mercado común para la elevación al máximo del nivel de bienestar del conjunto de territorios de la Comunidad Europea”.

Seis meses después (septiembre de 1930) se presentó el memorándum en la Sociedad de Naciones: recogía desarrolladas las ideas y pedía una respuesta. Ahora no se trataba de aplaudir, o de comentar algo, se trataba de responder por escrito. Y así empezaron las hostilidades, hasta que en 1931 podemos dar por acabada la proposición Briand. El fracaso se debió a distintos factores:
  • La muerte de Stresemann.
  • La pérdida de poder político de Briand.
  • La timidez de la propuesta, que no quería romper con la soberanía nacional.
  • El rechazo de otros países, así como Inglaterra.
  • La crisis económica mundial (crack del 29). 
  • Un renacimiento del nacionalismo popular (ascenso de Hitler en Alemania).
 En esas circunstancias era imposible la unión europea.

Fuente: usuario Eme del blog Página No Oficial de Uned-historia

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