lunes, 23 de enero de 2012

Comentario del libro 'Guerreros y campesinos' de George Duby (y II)

Resumen
El libro es un ensayo sobre la evolución económica de la sociedad medieval desde la caída del imperio romano de occidente hasta la entrada a la plena edad media centrada sobre todo en la zona de la Galia y áreas adyacentes. Se ‘olvida’ casi por completo de la península Ibérica. El ensayo lo divide en tres periodos cronológicos claramente diferenciados. Duby utiliza todo el material que tiene a su alcance para hacer el estudio: fuentes escritas (reglas monásticas, leyes, polípticos, tratados agrícolas, documentos regios…), evidencias arqueológicas y paleoambientales. Sin embargo los textos conservados son escasos, los vestigios materiales son de datación insegura y existe una gran diversidad geográfica.
Esta edición traducida al castellano está prologada por Esther Pascua Echegaray. En el prólogo se nos presenta al autor, qué influencias ha tenido como historiador, su campo de estudio preferente y cómo  se llegó a gestar esta obra. Además realiza un somero esquema de la temática tratada en cada una de las partes del libro.

- Las bases:
Fuerzas productivas.
Antes de hacer cualquier tipo de estudio es necesario reconstruir el medio natural pues en él se desarrolla la lucha cotidiana del hombre para sobrevivir. Las condiciones climáticas de la época favorecieron la abundancia del bosque sobre todo en la zona septentrional de Europa a pesar de las variaciones del clima. Las tierras boscosas estaban prácticamente despobladas. De los útiles de trabajo se desconoce casi todo. El arado figuraba entre los útiles de madera y poco a poco se introdujo el uso del hierro en la agricultura. Es decir,  hay pocos hombres y no están bien equipados. La explotación de los recursos dependía de los dos tipos de paisajes dominantes de la época: un tipo romano en degradación donde se explotaba el ager y otro germánico en vías de perfecciona-miento donde se explotaba el saltus y predominaba una producción más pastoril que agrícola. El cultivo mayoritario era el cerealístico y se practicaba una rotación bienal sembrándose leguminosas en la zona de barbecho. A pesar de ello se tiene un cultivo cerealista extensivo muy poco productivo por agotamiento edafológico. En consecuencia había hambre, elevadas tasas de mortalidad sobre todo infantil y un crecimiento demográfico casi nulo.
Estructuras sociales.
Se distinguen tres clases diferenciadas: esclavos, campesinos libres y los señores. Los esclavos eran meros instrumentos de trabajo. La mayoría de los campesinos libres eran colonos que cultivaban tierras ajenas. Los señores eran los “grandes” con poder para mandar, dirigir ejércitos y administrar justicia. Eran los dueños de la tierra y utilizaban a los esclavos y colonos en su explotación. Se dividen en aristócratas y eclesiásticos. Es en esta época cuando se produce una sumisión de la población rural, poniéndose en marcha una relación de dependencia que sometía todos los “humildes” a los “grandes.”
Actitudes mentales.
La guerra o saqueo es la fuente de la esclavitud y una forma de movilizar la riqueza. Sin embargo mucha de esa riqueza no se ponía de nuevo en circulación ya que se dedicaba como ofrenda a los muertos (oblación) en las zonas paganas. Con la evangelización la tesaurización de desplazó hacia los santuarios cristianos. Se extendió así la práctica del donativo con lo que el sector eclesiástico comenzó a enriquecerse. En la época existía una fascinación de la forma de vida típica romana. Para poner en circulación los productos (mayoritariamente por los ríos) surgieron los auténticos mercaderes. Se acuña (no en todas las zonas) y se pone en circulación un número limitado de monedas no fracciona-das. Progresivamente la moneda de plata sustituye a la áurea. Es el monarca quien afirma el monopolio de las acuñaciones como un atributo capital de la soberanía.

- Los beneficios de la guerra:
Etapa carolingia.
Se observa un incremento demográfico significativo lo cual se tradujo en movimiento migratorio de la población. No existe, sin embargo, mejoras técnicas en la explotación del territorio por lo que se necesitaba más mano de obra. Los esclavos, temporeros asalariados y mayoritariamente los mansos proporcionaban dicha mano de obra  a través de prestaciones personales, censos en productos o su equivalente en monedas. El poder señorial sigue aumentando y con ello la necesidad de obtener mayor rendimiento de la tierra. El gran dominio contribuyó a la concentración económica y al auge del comercio. Y correspondió al soberano vigilar este sector de la economía controlando la acuñación de moneda y regularizando sus medidas. Asimismo se vigiló el comercio de larga distancia de los mercaderes (mercatores). En esencia se comercia con artículos de gran lujo y se restringió el comercio de esclavos. La moral de la época influyó de forma notoria en la evolución de la economía (ayuda al prójimo necesitado, condena de la usura…).
Últimas agresiones.
El occidente cristiano (zona atlántica, el Mediterráneo) sufrió una serie de incursiones desde Escandinavia y las llanuras de Panonia dada la debilidad de los estados europeos. Los ataques no fueron muy destructivos siendo los monasterios aislados y los campos los lugares más afectados. El resultado fue una puesta en circulación de los tesoros monásticos. Las ciudades y la moneda experimentaron un desarrollo importante durante esta época aunque los centros de desarrollo varían según la zona geográfica. Así, por ejemplo, Dinamarca experimentó la urbanización, la infiltración de las creencias religiosas, una expansión agrícola y un uso del instrumento monetario. En Germania se crearon mercados y se instalaron talleres monetarios.  

- Las conquistas campesinas:
Época feudal.
Se dan los primeros signos de expansión: animación de los caminos, reconstrucción de iglesias e instauración del orden feudal.  El feudalismo se caracteriza por la descomposición de la autoridad monárquica, por el desarrollo de la ideología de la paz de Dios y por la institución señorial. Se instaura los tres órdenes clásicos: oratores, bellatores, laboratores. Los dos primeros se benefician del trabajo del tercero aunque estos órdenes no eran homogéneos. Se asiste a una reorganización de la fiscalidad cuyo peso soportan exclusivamente los “trabajadores”.
Campesinos.
Se experimenta un crecimiento demográfico debido a la pérdida de fuerza de los ataques exteriores y la implantación de instituciones de paz. A su vez se incrementó la producción agrícola con lo que se pudo alimentar a más hombres y hubo una evolución de la condición servil. Se estimuló la producción de pan y el uso de los molinos, se sembraba en dos estaciones, se utilizaron instrumentos aratorios más eficaces (uso del hierro) junto a más animales de tiro (bueyes y caballos) y se aumentó el territorio cultivable mediante la roturación (nacieron nuevas aldeas).
Señores.
Permitieron que el dominio de los campesinos sobre la tierra se reforzase para seguir esquilmándolos por otros medios. Los campesinos van ganando privilegios aunque se-guían sometido fiscalmente a los señores. Los señores obtienen sus beneficios de la explotación de los hornos, de los molinos, de los diezmos y de la explotación directa de sus tierras (son las más productivas). El papel de las sernas se redujo al mismo tiempo que el de los asalariados se ampliaba. En cuanto a los monasterios el manejo del dinero tomó poco a poco mayor amplitud en la administración de las fortunas monásticas. Si los señores gastaban, algunos monasterios como el de Cluny seguían su ejemplo. Las cortes señoriales y los grandes monasterios se convierten en el epicentro de la economía de consumo. En esta época las ciudades experimentan un auge significativo cumpliendo, en principio, una doble función religiosa y militar. La artesanía y el comercio fueron el motor del crecimiento urbano. Los mercaderes comienzan a atesorar capital y pronto destacaron como “patriciado” urbano.

- El despegue:
El empuje de la expansión comercial  se hace mucho más vivo a finales del siglo XII. En esa época se alcanzan nuevos perfeccionamientos técnicos (tonos de hilar, molinos aplicados al batanado…). A partir de ahora dominará la economía urbana y la rural se situará en una posición subordinada.

Comentario crítico
Desde un principio el autor hace hincapié en que su obra no es un manual tradicional de economía medieval sino un ensayo. Duby considera que la economía en los primeros siglos del Medievo no era cerrada. Existía una circulación de bienes y se practicaba el trueque aunque no fuera un comercio propiamente dicho. A partir de la etapa carolingia empieza a haber distintos tipos de textos que permiten sacar conclusiones sobre la vida económica y social de la época. Sin embargo las últimas invasiones posteriores al renacimiento carolingio ofrecen pocos testimonios. En esta fase se apoya sobre todo en testimonios arqueológicos. En pleno siglo XI se instaura el sistema feudal en gran parte de Europa con un crecimiento económico como consecuencia de la presión del señorío sobre la fuerza productiva y del aumento de producción del campesinado. Se pudo alimentar sin mejorar la alimentación a más hombres con lo que Europa experimentó un crecimiento demográfico. Hay que desterrar el mito de que solo los más poderosos se beneficiaban de la coyuntura económica de la época. El aumento demográfico permitió al señor cobrar mayores censo pero a su vez, permitió a los campesinos disponer de más mano de obra, más tierras y aumentar la productividad con lo que podían vender el excedente de las cosechas. La evolución (o podríamos llamar revolución) que experimentó el sistema agrícola se pone de manifiesto en el paisaje agrario (concentración de hábitat, cambio en la fisonomía física…). De gran importancia es, durante toda la edad media, el derecho de ban de los señores. Con él los poderosos ejercen su poder sobre los menos favorecidos.

Valoración personal
Siempre me ha interesado más los aspectos sociales que los políticos a la hora de comprender la forma de vida del pasado. Considero que es un acierto poder entender la baja edad media desde una perspectiva global, incluyendo las actitudes mentales y la  historia social. Duby va mucho más allá de la clásica narración de los hechos, superando el positivismo del siglo XIX. El libro ha sido un gran ejemplo de la historiografía francesa de los Annales: renovación documental, historia económica y social, historia de la larga duración, historia interpretativa y comparativa. La estructura de la obra sigue una secuencia lógica desde los orígenes de la Edad Media hasta la Plena Edad Media. Los razonamientos del autor se sustentan sobre muchos datos como son documentos y hallazgos materiales aunque a menudo no son suficientes. Nunca se cansa de señalar este hecho. Existe lógica en las argumentaciones y las conclusiones. El vocabulario utilizado es complejo en ocasiones y eso complica la lectura. No es una lectura fácil (tampoco lo es la temática). A veces salta de un tema a otro de forma poco coherente y cuesta seguir el hilo. No cabe duda de su capacidad como historiador. Huye del positivismo histórico y elabora un discurso coherente a partir de los hechos aunque nunca generaliza y pone en cuarentena algunas de sus afirmaciones.

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