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jueves, 24 de marzo de 2011

San Anselmo de Canterbury (y VI)

Palabras clave:
  • San Anselmo.
  • Abu’Ali al-Husayn ibn’abd Allah ibn Sina (Avicena).
  • Dialéctica.
  • San Agustín.
  • Prologion.
  • Monologion.
  • Id quo maius cogitari nequit.
  • Esencia/existencia.
  • Argumento ontológico.
  • Kant.

Esquema de estudio:
  • Introducción: teólogo y filósofo.
  • Versión del argumento ontológico. Proslogion.
  • Escolástica.
  • Fe - Razón.
  • Dialéctica.
  • Monologion.
  • 3 puntos previos a la argumentación.
  • Núcleo del argumento ontológico.
  • Explicación del argumento ontológico.
  • Esencia => existencia; Se parte del concepto de Dios como sujeto; ¿es posible ese concepto?
  • Defensores y críticos.
  • Crítica de Kant.

Bibliografía:
  • Anselm, Sant (autor), Batalla, Josep (traductor y editor). Obres escollides. Editorial Laia. Barcelona. 1988.
  • Anselmo, Santo, Arzobispo de Canterbury, (autor), Velarde Lombraña, Julián, (traductor). Proslogion. Con las réplicas de Gaunilón y Anselmo. Editorial Tecnos. Madrid. 2009.
  • Copleston, F. Historia de la filosofía. Volumen 2, de San Agustín a Escoto. Ediciones Ariel. Barcelona. 1971.
  • García Morente, M. Lecciones preliminares de filosofía. Editorial Losada. Buenos Aires. 1983.
  • Maurer, A.A. Filosofía Medieval. Emecé Editores. Buenos Aires. 1967.
  • Kant, I. Crítica de la razón pura. Ediciones Alfaguara. Madrid.1983.
  • Reale, G., Antiseri, D. Historia del pensamiento filosófico y científico. Antigüedad y Edad Media. Editorial Herder. Barcelona. 1988.
  • Rovira, Rogelio. La fuga del no ser. El argumento ontológico de la existencia de Dios y los problemas de la metafísica. Ediciones Encuentro. Madrid. 1991.

Enlaces de internet:

miércoles, 23 de marzo de 2011

San Anselmo de Canterbury (V)


Crítica de Kant:

Recordemos que la metafísica afirma y asegura que por medio de razonamientos puros puede llegarse a conocer la cosa en sí y por sí que contiene en su seno la razón de todas las demás cosas o sea Dios. Kant se preguntará en la Dialéctica trascendental de la Crítica de la Razón Pura si eso es posible, si mediante la razón podemos conocer a Dios.

A lo largo de su Crítica de la Razón Pura, Kant ofreció una serie de argumentos separados pero interconectados en contra del ontológico, apoyándose en los conceptos de juicios sintéticos y analíticos. No podemos predicar de Dios absolutamente nada; porque Dios no puede ser objeto a conocer, no puede ser fenómeno dado en la experiencia.

Kant agrupa las pruebas tradicionales de la existencia de Dios en tres argumentos principales: el argumento ontológico, el argumento cosmológico y el argumento físico-teológico. Aquí solo comentaré el primer argumento que es el utilizado por San Anselmo.

Kant discute este argumento y muestra que la existencia, lo que llamamos existencia, tiene un sentido muy claro y muy completo en la serie de las condiciones del conocimiento posible. Existir, la existencia, es una categoría; y una categoría formal, que nosotros, como el espacio, el tiempo, la causalidad, la substancia, aplicamos, pero que no podemos legítimamente aplicar más que a percepciones sensibles. Si nosotros no aplicásemos la categoría de existencia a la percepción sensible, tendríamos que decir, como Hume, que nuestras percepciones sensibles son nuestras nada más, y que no les corresponde fuera de nosotros nada. Pero justamente el aplicar nosotros a las percepciones sensibles la categoría de existencia, de substancia, de causa, es el acto por el cual establecemos los objetos a conocer, los fenómenos. Este es el sentido de la existencia. De modo que para afirmar que algo existe, no basta tener la idea de ese algo, sino además hay que tener la percepción sensible correspondiente; tenerla o poderla tener. Es así que de Dios no tenemos, no podemos tener la percepción sensible correspondiente, luego no podemos afirmar su existencia. O dicho de otro modo; podemos decir: yo tengo la idea de un ente perfecto; yo tengo la idea de que ese ente perfecto existe, porque en la idea de un ente perfecto está contenida la idea de la existencia. Pero de ideas, no salimos. Recordemos lo que Kant identifica con las ideas. Las ideas son unidades absolutas, unidades totalitarias, que la razón, saltando por encima de las condiciones del conocimiento, construye más allá de los límites de toda experiencia posible, saliéndose de esos límites.

En resumen, Kant va mostrando en cada una de las argumentaciones de la metafísica el pecado que todas ellas cometen, y que consiste en que se salen de los límites de la experiencia; en que aplican las categorías o no las aplican según capricho; en que toman por objeto a conocer lo que no es objeto a conocer, sino cosa en sí misma. Por decirlo de otra forma, la razón por la que decimos que unos entes existen es que tenemos una experiencia espacio-temporal de los mismos: son objetos que se corresponden al concepto. Así, cualquier demostración de la existencia de algo, incluyendo a Dios, que se base en afirmar (predicar) una propiedad (en este caso la existencia) de ese algo es falaz: la definición de algo no implica su existencia.

martes, 22 de marzo de 2011

San Anselmo de Canterbury (IV)

Punto clave:

La verdad de la proposición ‘Dios existe’ (Deus vere est) no es inmediatamente evidente. Así que lo primero que hizo Anselmo fue definir a Dios con sus atributos y características. Busca un único argumento para demostrar no solo la existencia de Dios sino su naturaleza.

Problemáticas:

Para empezar Anselmo atribuye la característica ‘aquello mayor que lo cual nada puede pensarse’ a Dios. Lo máximo ya no es pensado en relación con las demás cosas como sucedía en el Monologion, sino que es considerado en cuanto concepto que solo aparece en cuanto se revela al pensamiento. Dios, en cuanto es lo máximo, impone de por sí que nada pueda ser pensado como más grande. La primera crítica que aparece al argumento es clara: no hay forma de legitimar el paso del simple concepto de Dios (esencia) a su existencia. No se puede tener el concepto de Dios antes de conocer la realidad de Dios, antes de saber que Dios existe. Y, precisamente, como no tengo el concepto de Dios, puedo también pensarlo como no existente. Anselmo toma de la Revelación (dato de fe) el concepto de Dios.

En el argumento del Proslogion Dios se presenta primeramente como sujeto a diferencia del Monologion que se presenta como predicado. Y aquí hallamos otro problema. Si se parte del concepto de Dios, ¿de dónde se puede recabar tal concepto, si Dios no es objeto de experiencia inmediata? Como ya he comentado anteriormente, San Anselmo comienza su argumentación con un acto de fe.

Con todo lo dicho hasta ahora parece claro que una vez superado la definición e identidad de Dios a través de la fe y no del razonamiento, la argumentación ontológica de San Anselmo cobra todo su sentido. Sin embargo, para el insensato que por definición no acepta la sagrada autoridad, el problema sigue vigente ya que el concepto ‘aquello mayor que no puede ser pensado’ no se puede demostrar.

A partir de aquí surge otra cuestión. ¿Es posible el pensamiento (el concepto, la idea) de Dios? Desde la epistemología anselmiana, de corte neoplatónico agustiniano, los conceptos (ideas) de los humanos son, ciertamente, copias de copias, pero mantienen, con todo, un contenido. No cabe una idea o pensamiento de entes ficticios o falsos.

Llegados a este punto hemos comprobado la dificultad del argumento ontológico. Filósofos de la talla de Descartes, Leibniz y Hegel lo consideran válido y lo introducen en sus respectivos sistemas. Otros, como Santo Tomás, Hume y Kant, rechazarán la validez del argumento, negando su fuerza probatoria. En la próxima entrada voy a explicar la crítica de Kant.

domingo, 6 de marzo de 2011

San Anselmo de Canterbury (III)

Núcleo:

Una vez efectuada estas aclaraciones se puede afirmar que el núcleo del argumento ontológico viene expresado en el siguiente texto:

Y, ciertamente, aquello mayor que lo cual nada puede pensarse no puede ser sólo en el entendimiento. Pues si es sólo en el entendimiento, puede pensarse que es también en la realidad, lo cual es mayor. Por tanto, si aquello mayor que lo cual nada puede pensarse es sólo en el entendimiento, entonces eso mismo mayor que lo cual nada puede pensarse es aquello mayor que lo cual puede pensarse algo. Pero, ciertamente, esto no puede ser. Luego existe, sin duda, algo mayor que lo cual nada puede pensarse, tanto en el entendimiento como en la realidad (cap. 2, 101, 15-18/102, 1-3).

Explicación:

En la afirmación de que es imposible que lo más grande que se pueda pensar (Dios) exista solo en el entendimiento (como asegura el ‘insensato’), puesto que existir en el entendimiento y en la realidad es más grande que existir solo en el entendimiento, va implícita la afirmación de que la existencia de lo más grande es necesaria desde un punto de vista lógico, puesto que admitir lo contrario sería contradictorio. El argumento, de forma muy resumida, quedaría expresado de la siguiente forma:
  1. El ser humano, incluso el no creyente, tiene la idea de un ser superior tal que no existe ningún otro ser mayor que él que pueda ser pensado (Id quo maius cogitari nequit).
  2. Pero aquello mayor que lo cual nada puede pensarse debe existir no sólo mentalmente, en la idea, sino también extramentalmente, en la realidad, pues siendo la existencia real una perfección, será más perfecto ("mayor que…") el ser existente en la realidad que otro que posea los mismos atributos pero que sólo exista mentalmente; de otro modo caeríamos en una flagrante contradicción, lo que no puede ser aceptado por la razón.
  3. En consecuencia, Dios existe no sólo en la mente (como idea) sino también fuera de la mente, en la realidad.

En el tercer capítulo de su Proslogion, Anselmo ofrece otro argumento a priori sobre la existencia de Dios, esta vez basado en la idea de la existencia necesaria. Afirma que si Dios es tal que nada mayor pueda ser imaginado, es mejor ser necesario que ser contingente, y que por tanto Dios debe existir.

jueves, 17 de febrero de 2011

San Anselmo de Canterbury (II)


El estilo de San Anselmo revela una influencia de San Agustín, una concepción del mundo neoplatónica, un vocabulario estoico, un contenido cristiano y una argumentación dialéctica. Para los dialécticos no es suficiente asimilar religiosamente el contenido de la Palabra Divina, sino que es necesario comprenderla racionalmente.


Proslogion:

El intento de Anselmo por demostrar la existencia de Dios sin recurrir a la Biblia le hará escribir dos opúsculos, el Monologion y el Proslogion. De esta forma quería satisfacer la petición de algunos monjes del monasterio de Bec para comprender la existencia de Dios a través de la razón.
En el Monologion (conversación conmigo mismo) expuso diversos argumentos a posteriori, es decir, de los efectos a la causa, de las criaturas a Dios. La prueba tiene tres vías o momentos que no deberían confundirse como si tratase de tres pruebas diferentes. Aunque toda la disquisición la hizo sin recursos a los datos de la fe, el texto resultó demasiado complicado para las mentes de los monjes del monasterio de Bec. De esta forma Anselmo escribe el Proslogion (coloquio), que a diferencia del Monologion, utiliza un argumento a priori, conocido desde Kant como Argumento ontológico.

Puntos previos:

Anselmo utiliza la formulación indirecta del argumento ontológico para mostrar la evidencia inmediata de la verdad de la proposición “Dios existe” por reducción al absurdo.
Pero antes de entrar en materia hemos de precisar unos puntos importantes.
  • El primer paso de la argumentación es un acto de fe. Anselmo cree de verdad que Dios es aquello mayor que lo cual nada puede pensarse.
  • Además, el argumento de Anselmo pretende demostrar a un descreído (insensato) que la negación de la existencia de Dios es lógicamente imposible. No va dirigido a un filósofo ateo dicho razonamiento.
  • Por último, como herencia agustiniana Anselmo considera una unidad indisociable pensamiento y realidad. La rectitud del pensamiento presuponía siempre la existencia de la cosa pensada.

martes, 15 de febrero de 2011

San Anselmo de Canterbury (I)

Formulación y crítica del argumento ontológico de San Anselmo de Canterbury (1033-1109)


Introducción:

San Anselmo de Canterbury fue un destacado teólogo y filósofo escolástico del siglo XI perteneciente a la orden de los benedictinos. Como teólogo fue un gran defensor de la Inmaculada Concepción de María y como filósofo fue padre de la escolástica y una de las primeras personas en recurrir al argumento ontológico para defender la existencia de Dios.

Versión del argumento ontológico:

El primer escrito que recoge una versión del argumento ontológico aparece en la sección de Metafísica del Libro de la Curación (Kitâb Al-Shifâ) de Avicena (Abu'Ali al-Husayn ibn'abd Allah ibn Sina). Sin embargo, el planteamiento de San Anselmo, que aparece en el Proslogion, es el más famoso y el que ha despertado mayor controversia en la historia de la metafísica. San Anselmo abordó los temas fundamentales que habrían de ser objeto de estudio para la Escolástica, tales como el problema de los universales, la relación entre la fe y la razón, el problema del conocimiento, sobre la existencia y esencia de Dios, amén de las cuestiones estrictamente teológicas.

La Escolástica:

La escolástica fue el movimiento teológico-filosófico dominante del pensamiento medieval, tras la patrística de la Antigüedad tardía que utilizó la filosofía grecolatina clásica para comprender la revelación religiosa del cristianismo. A grandes rasgos se basó en la coordinación entre fe y razón, aunque siempre suponía una clara subordinación de la razón a la fe. Hay que señalar la excesiva dependencia del argumento de autoridad y el abandono de las ciencias y el empirismo de este método de trabajo intelectual.

Fe y Razón:

Anselmo busca el entendimiento racional de aquello que, por la fe, ha sido revelado. En el sentir del escolástico, no se trata de remover el misterio de los dogmas, ni de desacralizarlos; tampoco significa un vano intento de comprenderlos en su profundidad, sino tratar de entenderlos, en la medida en que esto es posible al ser humano. Muchas preguntas fundamentales quedarán sin respuesta razonada. En ese caso será la fe quien responda. Para el tipo de verdades más sublime, el dato primario del entendimiento humano es el dato de la fe. La fe es siempre anterior a la comprensión.