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martes, 26 de julio de 2016

Cultura Material desde la antigüedad tardía a la época industrial (y VII)


- Casa en las etapas almorávide-almohade (siglo XII-primer tercio del siglo XIII)
En este periodo el tipo de casa urbana fue evolucionando con variaciones en la disposición de las albercas, zonas ajardinadas y andenes que cubrían la superficie del patio con una tendencia a disminuir o eliminar la zona ajardinada. Se generalizó el uso de tapias de hormigón en sustitución de los zócalos de mampostería y hubo un mayor empleo del ladrillo tanto en muros como en solerías. En la etapa almohade surgió en la zona nordeste de Andalucía oriental otro tipo especial de alojamiento permanente: las cuevas excavadas en acantilados.
Un estudio sistemático del despoblado de Siyasa (Murcia) ha servido para analizar en profundidad un grupo de diecinueve casas muy bien conservadas y reconstruirlas con una gran precisión. Los tamaños y distribuciones, en torno a un patio central, fueron condicionados por su emplazamiento y evolución. El elemento más singular es la cocina que mantiene su tamaño en todas las casas y contaba con hogar, alacena y banco. Muchas casas contaban con plantas altas, a las que se accedía mediante pórticos-galería con arco de yeso o simples galerías de madera en voladizo. La abundante decoración arquitectónica en yeso ha permitido demostrar que el arte almohade se impuso hasta en poblaciones modestas.




- Casa nazarí (siglo XIII-XV)
Las características generales más destacadas de la casa nazarí eran, entre otras:
  • Alberca alargada en el sentido del eje longitudinal en el centro del patio o frente a uno de los dos pórticos. No todos los patios tenían jardines. 
  • Uno o dos pórticos enfrentados con salas principales de doble altura detrás de ellos.
  • Vano único de acceso a los salones con portada decorada en yeso.
  • Doble planta en la mayoría de las casas con acceso a la superior mediante dos escaleras.
  • Planta baja con zaguán, letrina y pequeña cocina además de las salas principales.
  • Solerías realizadas mayoritariamente por baldosas de cerámica o ladrillos.
  • Cubiertas materializadas con teja curva a dos o cuatro aguas.
  • Suministro de agua almacenado en grandes tinajas semienterradas en una esquina del patio o bajo la escalera.
  • Evacuación de las aguas de la letrina mediante un conector hacia la red común en la calle o utilización de pozos negros.




- Casa morisca granadina (siglo XVI)
Por lo general la casa morisca mantiene las características básicas de la arquitectura nazarí. Se observa un aumento en la utilización de la planta alta que se extendió sobre todas las crujías, empezándose a ubicar en este nivel las salas más importantes para mejorar la protección contra el frío y la humedad. Para facilitar el acceso con ingreso directo a las habitaciones de la planta alta fue necesario edificar galerías, cuyo número oscilaba entre uno y cuatro, dependiendo del tamaño y disposición de la casa. Estas galerías se decoraban con elementos tallados en madera combinando motivos cristianos con motivos mocárabes.
Los patios con uno o dos pórticos de las casas andalusíes moriscas de inicios del siglo XVI no permitían realizar un recorrido perimetral bajo ellos. Posteriormente cuando ya se ha asimilado la influencia castellana sí será posible el recorrido perimetral.




Bibliografía

  • ARANDA LINARES, C. (1984): Estudio tipológico de los candiles musulmanes de barro del Museo de Cádiz, Estudios de historia y arqueología medievales, vol. II-IV, pp. 153-191.
  • ARNAU BASTEIRO, Enrique (1996-97): Informe de la intervención arqueológica en la Casa del Tinte. Benavente, Zamora. Informe Técnico inédito. Junta de Castilla y león, Servicio Territorial de Cultura. Zamora.
  • BERTRÁN ABADÍA, R. (2005): "Planeamiento y Geometría en la Ciudad Medieval Aragonesa", Arqueología y Territorio Medieval, 12,2, pp. 75-146.
  • BUENO SÁNCHEZ, M. (2012): "Espacios femeninos en Al-Ándalus: aportaciones desde la arqueología urbana en la Marca Media", en P. Díaz Sánchez, G. Franco Rubio y M. J. Fuente Pérez (eds.): Impulsando la historia desde la historia de las mujeres, Universidad de Huelva, pp. 205-221.
  • CASAL GARCÍA, M.ª T. (2008): "Características generales del urbanismo cordobés de la primera etapa emiral: el arrabal de Saqunda", Anejos de Anales de Arqueología Cordobesa núm. 1, pp. 109-134.
  • MARTÍNEZ PEÑÍN, R. (2011): "La actividad alfarera en la ciudad de León durante los siglos medievales", Anuario de estudios medievales 41/2, pp. 723-753.
  • NAVARRO, J. y JIMÉNEZ, P. (1996): “Estudio sobre once casas andalusíes de Siyasa”, Memorias de arqueología, pp. 526-595.
  • ORIHUELA, A. (2007): “La casa andalusí: un recorrido a través de su evolución”, Artigrama, 22, pp. 299-335.
  • QUIRÓS, J. A. y BENGOETXEA, B. (2010): Arqueología III. Arqueología Medieval y Posmedieval, Col. Unidad Didáctica, UNED, Madrid.
  • RETUERCE VELASCO, M. y de JUAN GARCÍA, A. (1997): “La cerámica almohade en verde y manganeso de la meseta”. Arqueología y Territorio Medieval, 6. pp. 241-260. Actas del Coloquio: La cerámica andalusí, 20 años de investigación. Universidad de Jaén.


Webgrafía

sábado, 23 de julio de 2016

Cultura Material desde la antigüedad tardía a la época industrial (VI)


A. Orihuela (2007): “La casa andalusí: un recorrido a través de su evolución”, Artigrama, 22, pp. 299-335, responda las siguientes cuestiones:

Secuencie las etapas evolutivas de la casa andalusí sintetizando los rasgos que las caracterizan a través de un ejemplo en cada caso. Ilustre los ejemplos elegidos con imágenes.

Las excavaciones arqueológicas han permitido avanzar de forma muy significativa en el conocimiento de la tipología arquitectónica y funcional de la casa andalusí. La casa con patio es el tipo más común de vivienda por lo que el presente estudio se centra en su evolución diacrónica a lo largo de las diferentes etapas de presencia islámica en la península Ibérica: emiral, califal, taifa, almorávide, almohade, nazarí y morisca en la ciudad de Granada.

- Casa emiral (siglos VIII-IX)
A pesar de que el grado de destrucción es muy acusado debido a su ubicación en estratos muy profundos y a la reutilización de sus materiales constructivos en fases posteriores se ha podido documentar casas de esta etapa como  es el caso del arrabal cordobés de Saqunda.
Las calles carecían de sistemas de recogida de aguas residuales y los pozos existentes se localizaban en pequeñas plazas públicas. En cuanto a las viviendas se desarrollaban alrededor de grandes patios (esta característica se repetirá en las posteriores etapas con pequeños cambios), con crujías en dos o tres lados.  Los pavimentos eran de tierra apisonada, gravas y cantos rodados. No existían espacios específicos para cocinar, realizándose esta actividad en los grandes patios o en alguna otra dependencia de carácter multifuncional.



- Casa califal (siglo X)
El ejemplo paradigmático, ya que contiene prácticamente todos los tipos arquitectónicos residenciales, es la ciudad aúlica de Madinat al-Zahra, fundada en el año 936 por el primer califa de Córdoba, Abd al-Rahman III. Se ha descrito una casa sin patio central mientras que todas las demás se distribuyen alrededor de este elemento con ciertas variantes particulares. Casi todos los patios tienen andenes perimetrales ligeramente elevados respecto a la zona central pavimentada o ajardinada.
La Casa de la Alberquilla ha sido considerada el más claro precedente de las viviendas andalusíes con dos pórticos enfrentados precediendo a las salas principales aunque en realidad son salas-pórtico con arcos de triple vano (tal como se aprecia en la fotografía). Al igual que en otras viviendas, el patio posee andenes perimetrales que bordean una alberca ubicada junto a uno de los pórticos y a otro central que divide el jardín en dos partes.



- Casa en los reinos de Taifas (siglo XI)
Un ejemplo de esta época lo encontramos en el arrabal surgido en el siglo XI al sur de la ciudad de Zaragoza, que a partir de la conquista cristiana en 1118 pasó a ser la morería. Se continúan utilizando las técnicas constructivas habituales desde la etapa califal, esto es, mampostería en cimientos y zócalos, pilares y pavimentos de patios, alzados de muros realizados con tapial o adobe. En cuanto a su estructura la vivienda se disponía con patio central y crujía en dos o tres de sus lados. Las salas principales estaban pavimentadas con baldosas de cerámica al igual que los patios los cuales solían tener un pozo y, en los más amplios, una alberca o alcorque central. El agua de lluvia se recogía en tinajas semienterradas en el suelo y las letrinas vertían en pozos negros ubicados en las calles.


viernes, 15 de julio de 2016

Cultura Material desde la antigüedad tardía a la época industrial (V)


Tras la lectura de los artículos que citamos a continuación, responda a las cuestiones propuestas:

M. Bueno Sánchez (2012): "Espacios femeninos en Al-Ándalus: aportaciones desde la arqueología urbana en la Marca Media", en P. Díaz Sánchez, G. Franco Rubio y M. J. Fuente Pérez (eds.): Impulsando la historia desde la historia de las mujeres, Universidad de Huelva, pp. 205-221.

- ¿Existían diferencias en el comportamiento de las mujeres andalusíes en función de su clase social?
Sí. La movilidad de la mujer estaba estrictamente relacionada con su rango social. Las mujeres que pertenecían a familias principales y nobles por nacimiento tenían una movilidad más reducida que las sirvientas, las mujeres dedicadas al servicio doméstico y las esclavas. De hecho la condición social de la mujer determinaba su consideración económica y las funciones que desempeñaban en la familia y en la sociedad.
Asimismo las mujeres respetables (mushana) que mayoritariamente pertenecían a clases privilegiadas, desarrollaban sus vidas en el interior del entorno doméstico.

- ¿Cuáles son los espacios de la mujer en al-Andalus?
El estudio del urbanismo medieval y las distintas fuentes escritas proporcionan mucha información sobre el uso femenino de los espacios públicos (baños, mezquitas, zocos, cementerios,…) y los espacios domésticos. Según su clase social la mujer podía moverse en los espacios públicos aunque casi toda la información que se tiene sobre ello procede de los documentos escritos. Actualmente los restos arqueológicos no arrojan mucha luz sobre el uso femenino de baños, mezquitas, zocos o cementerios.

-Sintetice el estado de la cuestión sobre el conocimiento de la mujer en la Marca Media a través de las fuentes escritas. 
A través de tratados de hisba, documentación notarial y disposiciones jurídicas se conoce la reglamentación  de uso flexible de algunos espacios públicos como los baños (hammanes) y zocos. Varias disposiciones de un antiguo tratado aluden a la presencia de mujeres en los baños y en el mercado. Se les permitía el acceso a los baños públicos en ocasiones prescritas aunque en ocasiones esa norma se transgredía. Otros tratados mencionan el uso diferenciado  de los baños en distintos momentos para hombres y mujeres. Además se indicaba que el personal masculino debía ser sustituido por el personal femenino durante el baño de las mujeres.
Las mujeres podían ir a rezar a las mezquitas siempre que se mantuviesen en los espacios habilitados para ellas fuera de la mirada masculina para evitar las distracciones masculinas. La salida de los cementerios también estaba sujeta a restricciones.
Asimismo la presencia de mujeres en diccionarios biográficos es escasa en la Marca Media. Normalmente las mujeres aparecen en el anonimato en los relatos cronísticos.

- ¿Existen espacios femeninos que puedan ser explicados a través de las evidencias arqueológicas?
Una vez más debemos diferenciar los espacios privados de los públicos. Las evidencias arqueológicas no pueden explicar por sí solas el uso diferenciado de las distintas estancias privadas por parte de hombres y mujeres. Sólo las fuentes etnológicas pueden proporcionar cierta luz en el conocimiento de los diferentes espacios domésticos y del valor social de éstos poseían.
En cuanto a la  utilización de los espacios públicos la cultura material proporciona cierta información sobre su uso diferenciado. De esta forma los restos arqueológicos de unos baños en Toledo ponen de manifiesto la existencia de dos estructuras diferenciadas, una de uso masculino y la otra de uso femenino (Passini)
Los testimonios arqueológicos sobre el acceso de las mujeres a las mezquitas resultan inexistentes. Tampoco la presencia de las mujeres en el zoco ha dejado evidencias arqueológicas. Eso se debe a que casi todas las actividades comerciales en los zocos son realizadas por hombres. La asistencia por parte de las mujeres libres a los cementerios estaba estrictamente regulada ya que la ubicación de los espacios funerarios extramuros estaba a cierta distancia de la madina.

- Comente las Conclusiones que expresa la autora en el artículo.
Los restos arqueológicos vinculados a las actividades femeninas en los espacios públicos son muy escasos. Esta limitada información se completa con documentación escrita derivada de tratados de hisba que recogen el sistema de prohibiciones y restricciones de las mujeres libres andalusíes y de la Marca Media.
Los espacios por excelencia donde se tiene más información son los baños. En estos lugares se realizaban un servicio a la comunidad en el plano ritual y social, con horarios y días diferenciados para ambos sexos.
Las mujeres consideradas “no libres” como sirvientas y esclavas gozaban de una de una mayor libertad al poder circular por los espacios públicos mientras que las señoras a las que servían permanecían dentro del domicilio para preservando el honor familiar.

jueves, 25 de febrero de 2016

Cultura Material desde la antigüedad tardía a la época industrial (IV)


Identifique las producciones cerámicas que se muestran en las cuatro figuras y realice un comentario sobre su forma, técnica de realización, funcionalidad y cronología.


Figura 1:

La cerámica de esta figura es una jarrita carenada mudéjar de pie de copa. Fue encontrada junto a otras cerámicas en una excavación arqueológica practicada por Enrique Arnau en la conocida como Casa del Tinte de Benavente (Zamora) entre los años 1996 y 1997. Concretamente se las cerámicas se hallaron en un pozo negro totalmente colmatado junto a otros restos sólidos como monedas. La jarrita se trata de una forma cerámica carente de revestimiento que ha sido identificada en distintas zonas de la meseta septentrional como León, Valladolid, Astorga o Benavente. La uniformidad de esta producción no se reduce únicamente a la forma, sino también a la capacidad identificándose tres medidas de capacidad concretas. Los especialistas piensan que estas jarritas han sido realizadas por comunidades mudéjares residentes en estos centros y su difusión muestra cómo se han ampliado las redes de distribución comercial de las cerámicas que superan el ámbito estrictamente comarcal del periodo anterior.
Atendiendo a distintos indicadores como la presencia de una moneda de Enrique III (1390-1406) o la construcción encima de los niveles donde se hallaron las cerámicas de la iglesia del Santo Sepulcro (citada ya en el año 1434), podríamos afirmar que nos encontramos ante unas cerámicas que, al menos, ya se fabricaban y comercializaban en los años precedentes al siglo XV y que posiblemente lo siguieran haciendo a lo largo de esa centuria, por lo que sabemos de la evolución de estas jarritas carenadas en los otros lugares donde se ha atestiguado su presencia.
Desde el punto de vista técnico la cerámica está fabricada mediante torno rápido que proporciona perfiles uniformes y superficies homogéneas. Como en siglos anteriores se sigue empleando una matriz arcillosa decantada con los mismos desengrasantes de reducido tamaño. La temperatura alcanzada en los hornos de cocción se mueve entre los 1100 y 1200ºC, similar a la utilizada en la cerámica plenomedieval.
Funcionalmente estas jarritas podrían haber servido como vajilla de mesa: la pieza con asidero (propiamente, jarrita) para escanciar líquidos y la carente de él (la figura comentada), como vaso para beber. Pero también, y dada su fabricación en tres tamaños siempre de idénticos volúmenes, se podría pensar en otra función específica, tal vez que se trataran de medidas, pues no parece casual que los tipos documentados coincidan en dimensiones y capacidad: 300 ml, 200 ml, 100 ml. La idea es sugerente y más cuando sabemos que las ordenanzas municipales contemplaban desde antiguo la reglamentación de la venta pública de determinados productos mediante la regulación de sus instrumentos (pesos, medidas, etc.).


Figura 2:


La cerámica de esta figura es un candil de piquera. De forma descriptiva el candil tiene una cazoleta lenticular acanalada, un pie indicado, esbelto gollete acampanado con el borde marcadamente exvasado, una potente asa circular facturada que surge junto a la línea de inflexión de la cazoleta para terminar enrollándose junto al gollete, y una piquera larga, de perfil ahusado abierto (parcialmente fracturada) situada a la misma altura que la cazoleta.  Con un pequeño parapeto triangular de borde dentado, en el inicio. 
Es una cerámica de pasta rojiza, con textura fina y compacta. Las paredes son finas, con las superficies de color rojizo-parduzco, bien alisadas y decorados en verde mediante “técnica de verdugones”.  Tiene una altura de 7,80 cm, una anchura de 7,60 cm y un grosor de 0,80 cm. 
En cuanto a su técnica, la cazoleta del candil y el gollete se realizaron con torno rápido y el asa y la piquera de forma manual. La arcilla experimentó una cocción múltiple oxidante. 
Funcionalmente esta cerámica tenía un uso doméstico y servía para el alumbrado mediante la combustión de una mecha impregnada en líquido oleoso.
Su contexto cultural es el reino de Taifas y época Almorávide con una cronología aproximada del año 1091 al 1147. Esta piquera se halló en la alcazaba de Almería pero se desconoce su procedencia original. Actualmente se encuentra en la sección de arqueología del museo de Almería.


Figura 3:

La cerámica de esta figura es una jarra con decoración de cuerda seca parcial. La denominada cuerda seca es una producción cerámica altamente especializada que se documenta a partir de la fase final del periodo califal, pero que se generalizará solamente en el siglo XI. El término hace referencia a una técnica decorativa policroma en la que el cuerpo cerámico se divide en campos decorativos separados por materiales grasientos y a veces, óxido de manganeso para posteriormente rellenarlos mediante esmaltes y vidriados que se fijaban en una segunda cocción. En esta nueva cocción los materiales grasientos se fundían impidiendo que se mezclasen las decoraciones dejando a la vista la superficie del cuerpo cerámico, mientras que si se empleaba el manganeso, los dibujos y trazados están claramente delimitados por este componente. El material usado es pasta arcillosa engobada. Sus dimensiones son de 11 cm de altura y 15,5 cm de diámetro.
Describiendo la cerámica a la jarra le falta el cuello y tiene fragmentadas las asas. Posee una base con pie anular y un cuerpo globular. Sobre la panza se desarrolla una decoración geométrica en cuerda seca parcial, en la que los motivos contorneados de marrón un vidriado de estaño blanco muy alterado en la actualidad: una banda larga, entrecortada por las asas, rematada por dos filetes (solo el superior está coloreado) decorada con un registro central rodeado de orlas blancas y con motivos alargados del mismo color. Los espacios sin vidriado contienen una decoración de puntos marrones.
Esta jarra se ha encontrado en los niveles de ocupación del hábitat urbano de Sétif, en Argelia. Se conserva en el Museo Nacional de Arqueología de dicha ciudad. Se cree que el lugar de producción es el sudeste de al-Andalus en el siglo XII. Este tipo de producción alcanzó una importante difusión comercial en el Mediterráneo occidental como el Magreb.


Figura 4:

La cerámica de esta figura es un ataifor tipo A.25 localizado en los niveles almohades del castillo de Alarcos (Ciudad Real), en la submeseta sur de la península Ibérica. A la  forma A se adscriben piezas abiertas como ataifores, zafas, escudillas, platos, fuentes, etc.  
Esta pieza cerámica se puede situar cronológicamente de forma muy precisa. La horquilla temporal va del año 1195, año de la batalla de Alarcos, al 1212, fecha de la batalla de las Navas de Tolosa. El plato hondo está decorado con una combinación vidriada policroma en blanco/verde y negro, es decir, presenta un sistema decorativo “verde-manganeso”. El diámetro del borde es de 38 cm y el de la base de 12,70 cm con una altura de 15,20 cm. En su elaboración se ha utilizado arcilla local y la pasta es rosada con intrusiones finas de cuarzo y mica. Muestra en su base un anillo de solero no vidriado de sección diagonal. El barniz vítreo se extiende por ambas superficies, melado al exterior con derrame blanco del interior y blanco/verde y negro al interior. A diferencia de las piezas omeyas, donde los colores son muy vivos y brillantes, este ataifor almohade presenta una coloración bastante apagada.
La pieza se confeccionó con la técnica de torno rápido que es característica de la cerámica islámica desde la época califal. La cerámica experimentó una doble cocción.
Esta pieza de gran tamaño se ha conservado completa y destaca por su gran contenido simbólico. Está claro que se quiere reflejar la sumisión de los creyentes a Dios ya que éste se manifiesta mediante la representación en el centro de Su brazo y de la palma de Su mano derecha con un anillo en el dedo meñique, que son los símbolos, respectivamente, “del socorro acordado y de la protección y de la misericordia y de la bendición divina”. El anillo en el dedo meñique hace alusión al juramento de fidelidad que une a los creyentes musulmanes con su Dios. A ambos lados del antebrazo y mirando a la palma de la mano se disponen lo que podrían ser dos palomas, trazadas muy sintéticamente, una de ellas apenas visible, que simbolizarían el fervor de los creyentes hacia Dios.
Funcionalmente el ataifor debía de ser un plato hondo para servir viandas aunque se cree que de forma secundaria podría haber tenido un uso decorativo o de amuleto ya que se ha hallado una serie de incisiones en el anillo de solero. Esto indica que el objeto pudo haber estado colgado en la pared.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Cultura Material desde la antigüedad tardía a la época industrial (III)


A. VIGIL-ESCALERA, 2011: “Formas de poblamiento rural en torno al 711: documentación arqueológica del centro peninsular”, en 711. Arqueología e Historia entre dos mundos, Zona Arqueológica 15, vol. II, 187-201.

Preguntas:

- Exponga cuál es el objetivo del estudio realizado.
El objetivo principal del estudio es analizar los cambios acaecidos en las formas de poblamiento rural del centro peninsular, concretamente en el distrito toledano entre el periodo visigodo y el emirato cordobés en torno al 711 d.C.

- Sintetice los problemas que expone A. Vigil sobre la definición cronológica para el estudio del poblamiento rural del período analizado.
El autor subraya las dificultades con las que se enfrenta el análisis cronológico al tratar contextos rurales del interior peninsular. En concreto los principales obstáculos son los siguientes:
  • Ausencia de materiales de importación. La cerámica de importación actúa como fósil director en los yacimientos, tanto costeros como interiores. Sin embargo el tráfico comercial interior es muy escaso por lo que es difícil definir un estrato a partir de la cerámica importada.
  • Moneda. A día de hoy (por lo menos a fecha de publicación del artículo) no se ha encontrado moneda fraccionaria en ningún yacimiento rural en territorio toledano tras el colapso del sistema político imperial. La moneda reaparece tardíamente, coincidiendo prácticamente con la conquista musulmana de la península.
  • Determinaciones radiocarbónicas. Las dataciones absolutas por carbono 14 de muestras óseas pueden llegar a ofrecer una precisión próxima al medio siglo de margen  una vez superado el segundo tercio del siglo VII y el desarrollo particular de la curva de calibración provocan un solapamiento en las muestras. Solamente lotes amplios de muestras proporcionan cierta seguridad a una escala de resolución temporal aproximada de un siglo (VIGIL-ESCALERA 2009b). La termoluminiscencia también presenta los mismos problemas dada su escasa resolución.
  • Relaciones estratigráficas verticales. La dinámica de ocupación rural implica leves desplazamientos del área residencial por lo que es poco probable la generación de relaciones entre las distintas secuencias verticales del estrato. Se ha avanzado mucho en el estudio de los contextos cerámicos con lo que se ha podido establecer una secuencia de las cerámicas comunes regionales aunque sigue faltando cierta resolución.

- Indique cuales son según A. Vigil, las características que definen el poblamiento rural en la campiña toledana durante el periodo analizado, ejemplificando en cada caso con los yacimientos objeto de estudio.

Características del yacimiento Hernán Páez (Toledo):
  • Los muros tienen una anchura notable (entre 65 y 70 cm) lo cual puede significar que algunas construcciones contasen con una planta superior.
  • El complejo se abandonó de forma tranquila o premeditada.
  • Desarrollo de actividades productivas como la producción de vino o aceite.
  • La presencia de elementos de decoración arquitectónica podría atestiguar la ubicación cercana de alguna construcción monumental.

Características del yacimiento Azután-Cantera (Azután, Toledo):
  • Existencia de cuatro estructuras de almacenamiento (silos) en el propio yacimiento y otras tres más a una distancia de casi un kilómetro además de una sepultura de inhumación.
  • Distintos tipos de materiales cerámicos de tradición visigoda y de tipología emiral.

- ¿Cuál es la explicación que se viene dando al parcial despoblamiento del medio rural toledano en el período analizado?
La aparición de nuevos polos de atracción demográfica como los centros fortificados o en altura o el desarrollo de grandes arrabales urbanos pudo provocar la transformación de la tupida red de asentamientos estables en una trama mucho más discontinua a partir del siglo VIII. Estos polos de atracción presentan tres tipologías concretas, a saber, pequeñas fortalezas, enclaves fortificados con vocación urbana y la ciudad.

- Desarrolle con argumentos arqueológicos una conclusión sobre los dos artículos propuestos.
Los dos artículos tratan de explicar la formación de asentamientos rural altomedievales desde su origen hasta su desaparición en el centro peninsular (zonas de Madrid y Toledo) en el periodo cronológico que va de la época bajoimperial (siglos IV-V) a la alta edad media (siglos VII-VIII). Concretamente establece una horquilla temporal desde el colapso del sistema político imperial romano en occidente hasta la invasión islámica. 
Una conclusión de los dos trabajos del autor es que existen evidencias arqueológicas que confirman un cambio sustancial en el poblamiento rural durante el periodo tratado, en un lapso cronológico que va del final de la época bajoimperial hasta el inicio del emirato dependiente de Córdoba. Los estudios confirman tres estados diferentes en cuanto al poblamiento rural entendiéndose éste como aldeas, granjas y caseríos. Previo al colapso imperial existía un mosaico de grandes propiedades aristocráticas, las villae. La cultura material no ha permitido atisbar significativos poblamientos rurales en el imperio. Con la desintegración del imperio asistimos a unos cambios en el paisaje rural. En efecto en la época visigoda se extienden las aldeas, ya sean como una metamorfosis en cuanto a funcionalidad y morfología de las antiguas villae o como nuevos asentamientos fundados ex novo. En este periodo asistimos a un cierto equilibrio con una consolidación de una densa red de establecimientos campesinos estables que se volverá a alterar con la invasión islámica del 711 d.C. Efectivamente a mediados del siglo VIII se produce una nueva ruptura en el poblamiento rural con un progresivo abandono de las aldeas. Todo esto se constata con el estudio de las distintas secuencias de ocupación de los estratos arqueológicos. Distintas herramientas auxiliares han permitido establecer cambios en los patrones ocupacionales y gracias a las dataciones, ya sean mediante el análisis de los restos óseos de los cementerios o el estudio de la tipología de la cerámica, se ha  podido secuenciar con un cierto margen de error todas esas mutaciones. Existen ciertas dificultades como son: afinar esas fechas de ruptura (que no siempre coinciden con la documentación escrita),  interpretar correctamente algunos cambios en los asentamientos, explicar algunas excepciones a la norma, integrar las relaciones del mundo rural con el urbano, poder generalizar el estudio local a otras zonas peninsulares, etc.
La variación en las secuencias de ocupación se constata en el cambio de repertorio de las cerámicas, la disposición de los enterramientos en las necrópolis, distinta funcionalidad de algunas villae con la construcción de nuevas zonas residenciales,  aparición de ciertas estructuras de almacenamiento subterráneas, presencia de artículos que confirman el desarrollo de actividades productivas o edificación de caseríos independientes alejados del núcleo residencial original.

Bibliografía

  • ALONSO SÁNCHEZ, M. A. Y FERNÁNDEZ OCHOA, C. (1988): Cerámica africana con decoración paleocristiana en la muralla de Gijón, Cuadernos de Prehistoria y Arqueología Universidad Autónoma de Madrid, vol. 15, pp. 339-377. 
  • CERVERA, J. (2010): Breve reseña sobre métodos para datación arqueológica, Estrat Crític, revista d’arqueologia, vol. 4, UAB, Barcelona, pp. 91-99.
  • LEÓN ASENSIO, C. y BARONA BARONA, M. (2013): Terra sigillata africana D en la meseta norte: estado de la cuestión y relaciones comerciales, Arqueología en el valle del Duero, del neolítico a la Antigüedad Tardía, Ediicones de la Ergastula, Madrid, pp. 291-298.
  • MONTERROSO CHECA, A. J. (2002): Cerámica africana en Colonia Patricia: aportaciones a partir de la estratigrafía del teatro romano de Córdoba, Romula, Universidad Pablo de Olavide, Sevilla, pp. 187-224.
  • QUIRÓS, J. A. y BENGOETXEA, B. (2010): Arqueología III. Arqueología Medieval y Posmedieval, Col. Unidad Didáctica, UNED, Madrid.
  • ROCA ROUMENS, M. y FERNÁNDEZ GARCÍA, M. I. (coord.) (2005): Introducción al estudio de la cerámica romana: una breve guía de referencia, Universidad de Málaga, pp. 227-303.
  • VIGIL-ESCALERA, A. (2007): Granjas y aldeas altomedievales al norte de Toledo (450-800 d.C.), Archivo español de arqueología, vol. 80, pp. 239-284.
  • − (2009a): Las aldeas altomedievales madrileñas y su proceso formativo en J.A. Quirós Castillo (ed.), The archaeology of early medieval villages in Europe, Bilbao, pp. 315-339.
  • − (2009b): Sepulturas, huertos y radiocarbono (siglos VIII-XIII d.C.). El proceso de islamización en el medio rural del centro peninsular y otras cuestiones, Studia Historica, Historia Medieval, 27, pp. 97-118.
  • − (2011): Formas de poblamiento rural en torno al 711: documentación arqueológica del centro peninsular, Arqueología e Historia entre dos mundos, Zona Arqueológica 15, vol. II, pp. 187-201.
  • ZARZALEJOS, M. ET ALII (2010): Historia de la cultura material del mundo clásico, Col. Grado, UNED, Madrid.
  • − (2010): Historia de la cultura material del mundo clásico, Addenda, UNED, Madrid.

martes, 23 de febrero de 2016

Cultura Material desde la antigüedad tardía a la época industrial (II)


Tras la lectura de los artículos que citamos a continuación, responda a las cuestiones propuestas:

A. VIGIL-ESCALERA, 2009: “Las aldeas altomedievales madrileñas y su proceso formativo” en J.A. Quirós Castillo (ed.), The archaeology of early medieval villages in Europe, Bilbao, 315-339.


- Exponga cuál es el objetivo del estudio realizado.
El objetivo principal del trabajo es exponer la complejidad del proceso formativo de los primeros asentamientos altomedievales de carácter aldeano mediante el estudio de los registros arqueológicos madrileños. Para ello se estudia dos tipos de aldeas diferenciadas en su origen, El Pelícano, cuyo origen es la descomposición de una villa y Gózquez, formada desde cero.

- ¿Cuáles son los principales problemas que expone el autor a la hora de investigar el poblamiento rural tardoantiguo/altomedieval en la región centro de la península Ibérica?
Hasta fechas muy recientes la acumulación de deficiencias instrumentales y conceptuales ha impedido caracterizar de forma ajustada la materialidad arqueológica de las transformaciones que supuso el colapso del Imperio romano en la península Ibérica en la primera mitad del siglo V d.C. Se indica la imprecisa datación cronológica de la cerámica denominada Terra sigillata hispánica tardía (TSHT) y de la cerámica común. Además el autor menciona el limitado número de actuaciones ejecutadas en la zona de acuerdo con criterios metodológicos rigurosos que permitan proporcionar datos válidos para generar conocimiento crítico. El proceso de urbanización ha comportado que gran parte del patrimonio haya sido destruido de forma irremisible.

- Indique cuales son según A. Vigil, las características que definen el poblamiento rural en la región de Madrid durante los siglos V-VIII.

  • La mayoría de los sitios analizados experimenta una ocupación plurisecular, es decir, se constata la presencia de poblamiento rural en toda la secuencia de ocupación.
  • La actividad de los poblamientos tiene lugar en un sistema territorial muy integrado con una elevada complejidad social, política y económica. Se encuadra en una verdadera malla.
  • Puede diferenciarse dos clases de poblamientos rurales: las aldeas y las granjas o caseríos.
  • Pueden tener distintos orígenes: fundación desde cero o descomposición de las villae.
  • Despoblamiento generalizado de enclaves que desemboca en una acusada concentración del hábitat a partir del siglo VIII.


- Exprese las diferencias entre aldea, granja y caserío.
Las aldeas, granjas y caseríos son asentamientos rurales. La aldea sería una comunidad integrada por una serie de unidades domésticas individuales que explotan de manera individual y conjunta de acuerdo a sus específicas circunstancias un determinado territorio (VIGIL-ESCALERA 2007). En los yacimientos arqueológicos aldeanos existen manifestaciones inequívocas y estables de formas de sociabilidad. Esto es, las unidades domésticas no actúan de forma aislada sino que interaccionan con otras unidades. Desde la perspectiva de la cultura material la forma de sociabilidad aldeana más visible es la necrópolis o cementerio único para todos los miembros. Es en este ámbito donde tienen lugar innegables manifestaciones de carácter comunitario ya que los individuos siguen perteneciendo a la comunidad tras su fallecimiento. La granja carecería del tamaño suficiente para ser concebida como una forma comunitaria, socialmente constituida, de gestión del espacio agrario. En las granjas y caseríos no se han encontrado cementerios estables de carácter comunitario (aunque sí se han documentado sepulturas aisladas).
En algunas aldeas, como El Pelícano a mediados del siglo VI, existen unidades domésticas que por motivos desconocidos empiezan a actuar de forma autónoma fundando caseríos independientes de la aldea original.

lunes, 22 de febrero de 2016

Cultura Material desde la antigüedad tardía a la época industrial (I)


A-B: Identifique la producción cerámica de las dos piezas propuestas y determine su forma dentro de sus repertorios y su cronología. Comente su presencia en contextos arqueológicos hispanos.



Ambas piezas son terra sigillata africana tipo D (Tsa tipo D). Se trata de vajilla de servicio de mesa común, en concreto dos escudillas. La cerámica es el producto artesanal más abundante en el registro arqueológico y uno de los elementos de la cultura material más apreciado para efectuar un acercamiento a las esferas social, económica y funcional de los distintos contextos en estudio. Su producción sistemática de determinadas cerámicas permite establecer dataciones relativas  proporcionando un valioso indicador cronológico. Es la producción más tardía de las sigillatas africanas y su cronología general se extiende desde el siglo IV hasta el VII. Hayes considera que es la cerámica directamente sucesora de la africana A. En esta clasificación Hayes prescinde de la distinción pasta-barniz para basarse en la valoración de formas y perfiles.
Los talleres de este tipo de cerámicas se sitúan en la costa del África Proconsular (Túnez) y Mauritania (Marruecos) lo que facilitaría su exportación aunque también se conocen centros de producción en el centro de Túnez.
Técnicamente, la terra sigillata africana D se caracteriza por una cubierta anaranjada de pasta que varía desde la finamente granular hasta la de textura más grosera, con poco espesor (aunque con el paso del tiempo tiende a aumentar) y de adherencia variables, aplicada solo en el interior y el borde externo de las piezas. Estas producciones emplearon mayoritariamente el torno y ocasionalmente el molde, detectándose un más que notable predominio de las formas lisas sobre las decoradas.
En cuanto a la decoración, los grandes platos suelen llevar decoración estampada sobre el fondo y, de forma excepcional, en el borde. También se puede encontrar recipientes decorados con moldes.
Morfológicamente destaca un predominio absoluto de las formas abiertas tal como se ve en las dos piezas analizadas.
En cuanto a la funcionalidad, estas cerámicas se utilizaban como recipientes para ingerir alimentos sólidos o líquidos.

Figura 1A:

Se trata de una escudilla sin pie identificada en el repertorio como Tsa tipo D Hayes 59/Lamboglia 51.  El borde de la misma es casi horizontal, acanalado con una pared curva. El fondo es plano sin pie o con un pequeño resalte. Al no tener escala no es posible establecer sus dimensiones aunque este tipo de cerámicas suelen tener un diámetro entre los 21 y 42 cm. Según Hayes existen dos variantes correspondiendo la figura con la variante A. Sus características son presencia de nervaduras verticales y oblicuas sobre la pared externa, tal como se aprecia en el dibujo. En cuanto a la cronología, la pieza se puede situar entre el 320 y el 380/400 (ROCA 2005).

Figura 1B:

Se trata de una escudilla con un pie atrofiado identificada en el repertorio como Tsa tipo D Hayes 61/Lamboglia 54, 53 bis. El borde de la pieza es vertical o inclinado al interior de sección triangular con una pared curva y un fondo plano. El interior presenta una acanaladura en la unión de la pared y el fondo y suele llevar una decoración estampada aunque no se puede ver en el dibujo. Como en el caso anterior no se dispone de escala por lo que no sabemos el tamaño real aunque este tipo de vajilla tiene un diámetro entre los 22 y 42 cm. Existen dos variantes según Hayes, la A y la B. La figura analizada corresponde con la variante A, la cual tiene el borde vertical o reentrante que llega a formar ángulo en la cara externa. En cuanto a la cronología, la pieza se puede situar entre el 325 y el 400 (ROCA 2005).


Contextualización en el solar hispano:

Como se ha comentado más arriba la fabricación de estas piezas cerámicas son exclusivas del norte de África, concretamente en las actuales Marruecos, Argelia y Túnez. Su presencia en territorio peninsular demuestra la existencia de un comercio mediterráneo. Asimismo encontrar estas escudillas en los estratos de yacimientos arqueológicos permite establecer una cronología de los mismos ya que actúan como fósil director. Es decir, la presencia de ese tipo de cerámica en un determinado estrato de un yacimiento peninsular nos sirve para datar ese estrato utilizando ese fósil director. También nos da información de forma indirecta del tipo de economía de la sociedad que vivía en esas fechas. Durante los siglos IV y V las producciones africanas como las dos cerámicas comentadas alcanzaron una importante difusión en algunos sectores de la península como la Bética, la costa mediterránea o el valle del Ebro. Esas zonas son las regiones más romanizadas de Hispania. El tráfico fue significativamente menor en otras zonas peninsulares como la meseta o la región septentrional a pesar de estar bajo una misma autoridad política.
Es a partir del siglo V cuando se detecta una disminución en las relaciones comerciales entre el norte africano y la península. Esta progresiva ausencia de cerámicas tipo Tsa D en la secuencia de ocupación de los yacimientos nos indica un cambio más o menos importante en la sociedad y en la autoridad político-administrativa. En el caso de la península Ibérica correspondería, según  las distintas fuentes escritas, al inicio del siglo V con la invasión de los pueblos germánicos. Una de las cuestiones más importantes es determinar si el registro material de los yacimientos coincide con la documentación escrita, es decir, casar los estudios arqueológicos con la historiografía clásica.
Diferentes excavaciones han corroborado la existencia de este tipo de cerámica incluso en el siglo VI (SÁNCHEZ 1988) confirmando la existencia de redes de intercambio bastante tiempo después del colapso político del Imperio romano en el mediterráneo occidental.

jueves, 14 de enero de 2016

Cultura Material del Mundo Clásico (y XII)


5. Identifique y comente las producciones cerámicas a las que corresponden los siguientes ejemplos.



Figura 1: Terra sigillata gálica.

La cerámica de la fotografía pertenece a la Terra sigillata gálica. Concretamente se enmarca en el grupo de La Graufesenque. Entre 10 a.C. y 150 d.C. más de 600 alfareros fabricaban industrialmente en la Graufesenque (Millau, antiguamente Condatomagus,  en el territorio de los rutenos, Ruteni en latín) vasos de arcilla cocida roja, llamados terra sigillata, que se exportaban a todo el Imperio Romano. Antes, esta cerámica se fabricaba en Italia, cerca de Florencia, en Arezzo. En la época de Augusto los romanos  “deslocalizan” los alfares italianos, implantándolos en la Galia, en Millau (la Graufesenque), por encontrar in situ la materia prima (arcilla, agua, y leña para los hornos) y la mano de obra barata: un texto de Cicerón (Pro Fonteio) nos dice que en la tierra de los rutenos un esclavo costaba dos ánforas de vino, precio que se multiplicaba por 5 y hasta por 10 en Italia. Esta cerámica se caracteriza por presentar una pasta muy fina y dura, de color beige rojizo y cubierta de tonalidad rojo coral intenso, semivitrificada y muy adherente. En su vajilla lisa se encuentran formas de tradición itálica junto a otras de creación propia. Dentro de los vasos decorados, los perfiles más comunes fueron los boles carenados, los vasos cilíndricos y, a partir de mediados del siglo I d.C., los boles hemisféricos. La etapa más activa de sus realizaciones decoradas se sitúa en los reinados de Claudio y Nerón y supuso la introducción de medallones con animales o figuras humanas, así como de las decoraciones compartimentadas en las que se representaron escenas de cacería, circo o de asunto mitológico.


Figura 2: Lucerna africana. 

Consiste en un plato al que se le dobla el borde a fin de conseguir una o dos mechas en forma de pico. La función primordial de las lucernas o lámparas de aceite fue la iluminación. Los principios de su funcionamiento fueron muy simples: un depósito para el combustible, el combustible (generalmente aceite vegetal, sobre todo el de oliva) y una mecha, fabricada en un material fibroso (estopa, papiro, lino, lana…) que absorbía el aceite para alimentar la llama. Estos objetos pudieron fabricarse por diferentes procedimientos de elaboración: modelado a mano (método poco utilizado), a torno (hasta el siglo III a.C.), con molde (método que perdura a lo largo de toda la etapa imperial), etc. Las partes fundamentales de las lucernas son el depósito que contiene el combustible y el pico que sostiene la mecha. Ambos elementos presentan distintas variantes que dan lugar a la existencia de un gran número de tipos distintos entre sí. Se ha detectado una clara evolución temporal desde el punto de vista tipológico. En el ejemplo de la figura tenemos una Lucerna africana (también denominada paleocristiana). Este tipo de lámparas de aceite fueron fabricadas en el norte de África entre los siglos IV y VII d.C. Técnicamente fueron realizadas  con las mismas arcillas que los de la terra sigillata africana (T.S.A.) C y D, por lo que resulta verosímil que se fabricaran en los mismos talleres. Estas lucernas invadieron los mercados occidentales hasta la conquista islámica, por lo que se convierten en fósiles guías de los yacimientos bajoimperales y tardoantiguos de esta zona del Mediterráneo. Morfológicamente estos objetos suelen presentar un notable tamaño, cuerpo de tendencia ovoide con perfil troncocónico y una piquera larga, apenas diferenciada del cuerpo y unida al disco mediante un canal abierto. Tanto el disco como la orla acostumbran a estar decorados. En el primero suelen representarse elementos geométricos, vegetales y zoomorfos, así como cruces y crismones (esos motivos también están presentes en la T.S.A.).


Figura 3: Cerámica itálica de barniz negro.

Se trata de producciones de cerámica fina con fuertes raíces de componente helénico pero fabricada en suelo itálico entre fines del siglo IV y mediados del siglo I a.C. Concretamente la cerámica de la fotografía pertenece al tipo Campaniense A.  Este tipo de cerámica es originaria de la isla de Ischia y el golfo de Nápoles. Se caracterizan por el empleo de arcillas no calcáreas que producen pastas de coloración rojiza o pardo-rojiza, granulosa y dura. El recubrimiento externo es de color negro metálico brillante e iridiscente con matices rojizos más claros en la zona del pie. Suele ser porosa, siendo habitual la aparición de algunas vacuolas o pequeñas grietas. El barniz (pigmento) es, a rasgos generales, de color negro, pero puede oscilar a tonos más grises o rojizos, son frecuentes las manchas digitales junto a los pies en este último tono. Las formas más características fueron el plato de pescado, los cuencos profundos sin pie, las páteras planas de borde horizontal y reentrante y páteras profundas. Puede presentar decoración impresa, pintada e incisa. La producción ha sido sistematizada en cinco etapas que se suceden entre el siglo IV a.C. y mediados del I a.C.


Bibliografía general:

DE FRANCISCIS, A., BRAGANTINI I. Pompeya, Herculano y Capri. Editorial VISON. Roma. 2009.

MAÑANES, Tomás. Grandes civilizaciones de la antigüedad. Roma. Editorial GRUPO. Madrid. 1984.

MORETÓN ABÓN, Carlos et. al. Gran Historia Universal. Vol. IX. Roma hasta Augusto. Ediciones Nájera. Madrid. 1989.

UPJOHN, Everard M., et.al. Historia mundial del arte 2. Grecia, Roma, Mediterráneo Occidental. Ediciones Daimon. Barcelona. 1972.

VV.AA. Grandes descubrimientos de la arqueología 3. Italia y el Imperio Romano. Editorial Planeta. Barcelona. 1985.

VV.AA. Historia Universal 6. Roma. Salvat Editores. Madrid. 2004.

ZARZALEJOS PRIETO, Mar, et.al. Addenda. Historia de la cultura material del mundo clásico. UNED. Madrid. 2010.

−. Historia de la cultura material del mundo clásico. UNED. Madrid. 2010.


Páginas webs:

http://www.tarraconensis.com/pompei_romano/pompei_romana.html

http://whc.unesco.org/en/list/194/

http://revistas.ucm.es/ghi/02130181/articulos/GERI8484110356A.PDF

http://lostonsite.wordpress.com/2009/07/17/cuando-la-fragilidad-pervive-en-el-tiempo/

http://eprints.ucm.es/10625/1/T31874.pdf

http://www.glassway.com/vetro/index.cfm?glass=1,97,0,0

http://www.britishmuseum.org/explore/highlights/highlights_search_results.aspx?searchText=roman%20glass&currentPage=1

http://www.uam.es/otros/cupauam/pdf/Cupauam21/2105.pdf

http://www.mac.cat/esl/Sedes/CASC/Yacimientos-subacuaticos-de-Catalunya/Culip-IV

http://www.centroarqueologicosaguntino.es/uploads/descargas/338_09_las_ceramicas_galorromanas.pdf

http://arqueomus2.blogspot.com/2009/04/ceramicaromana.html

miércoles, 13 de enero de 2016

Cultura Material del Mundo Clásico (XI)


Barbotina de vidrio.
Técnica decorativa en caliente que consiste en la aplicación de un chorro o gota de vidrio líquidos. Los vidrios con esta técnica decorativa son comunes en los cementerios de los siglos III y IV d.C., pero sobre todo en las tumbas fechadas entre el 250 d.C. y la muerte de Constantino.

Pintura.
Técnica de decoración figurada obtenida con esmaltes coloreados, que se fijaban a la superficie del recipiente mediante un segundo calentamiento a baja temperatura. Los colores utilizados son una mezcla de óxidos metálicos, polvo vítreo y un aislante graso.

El objeto se decora en frío, y posteriormente se somete al calor en un horno especial (mufla) a una temperatura inferior a la necesaria para la fusión del vidrio. El componente vítreo de los colores y del esmalte permite que aquellos queden adheridos a las paredes del vaso. Se produce una fusión parcial tanto del objeto como de la materia colorante. Posteriormente se realizará un lento enfriamiento hasta alcanzar la temperatura ambiente; de esta forma la pieza permanecerá inalterable a los agentes atmosféricos. Esta técnica parece surgir en el ámbito alejandrino y se distribuye entre las épocas tiberiana y flavia.

Fotografía: Vaso pintado de Begram (Afganistán), siglo II d.C.


Decoración de entalle.
Técnica decorativa en frío similar a la que se aplica sobre las gemas y consiste en la talla por incisión de motivos sobre la superficie del recipiente. El mayor número de ejemplares de estas características se concentra entre los siglos II y II d.C.
Fotografía izquierda: Entalle para anillo en vidrio camafeo en el que aparecen dos capas superpuestas de pasta de vidrio opaco: una de color blanco y otra de color verde oscuro, ésta última actúa de base. El entalle está realizado con la técnica del tallado y representa el busto de perfil de Heracles; en el mismo observamos una fuerte influencia helenística en elementos como: el tipo de técnica empleada, la idealización del rostro, y en el tratamiento de las distintas partes del conjunto.

Aplicaciones de oro.
Técnica decorativa en frío, de origen sirio o alejandrino, consistente en aplicar con un adhesivo finos panes de oro, recortados con la forma ornamental deseada, que posteriormente se recubrían con una capa de vidrio o resina transparente.


Figura superior: Copa datada de finales del siglo III-II a.C. con aplicaciones de oro. Probablemente es originaria del Mediterráneo oriental. Vidrio de color verde y amarillo, con forma de cono y borde pulido. Está decorado con hojas de oro y elementos florales estilizados (rosetas de ocho pétalos) en la parte inferior.

lunes, 11 de enero de 2016

Cultura Material del Mundo Clásico (X)


Vidrio camafeo.
Técnica formativa y decorativa a un tiempo. Es un tipo de vidrio decorado en relieve que imita el contraste de colores de las piedras semipreciosas.  Esta técnica es originaria del Egipto ptolemaico y se introdujo en Roma entre fines del siglo I a.C. y el tercer cuarto del I d.C. Hasta la fecha se ha mantenido que el procedimiento para conseguir este acabado consistía en la fabricación de un recipiente con dos estratos de vidrio de diferente color. La decoración se realizaba tallando en frío los motivos sobre el estrato externo para que quedaran al descubierto partes de la capa interna, de manera que las figuras quedaban resaltadas sobre el color de fondo. Recientemente se ha propuesto otro tipo de procedimiento en la decoración. Ésta se habría obtenido realizando una estampación de los motivos en negativo sobre las paredes del recipiente, que se rellenaba en frío con una pasta de polvos de vidrio blanco que, tras su recalentamiento, habrían quedado definitivamente adheridos al cuerpo del vaso.


Figura superior: Vasija de Portland, la vasija de cristal con camafeo más famosa de la antigüedad del 2-25 d.C. Originaria probablemente de Roma, está decorada con las figuras mitológicas de Peleo y Tetis. Se cree que los recipientes de cristal con camafeo se confeccionaron durante dos generaciones, fruto de experimentos, cuando la técnica del soplado (descubierta cerca del año 50 a.C.) recién empezaba a gestarse. Estudios recientes demostraron que la vasija de Portland, al igual que la mayoría de los objetos de cristal con camafeo, fue confeccionada con el método dip-orverlay (inmersión-revestimiento), mediante el cual se sumergía parcialmente una burbuja alargada de cristal en un crisol (recipiente ignífugo) de cristal blanco y luego se soplaban los dos cristales juntos. Después se los dejaba enfriar y se tallaba la capa blanca, dejando así el diseño al descubierto. Muy probablemente, la talla de la pieza fue llevada a cabo por un calificado tallador de piedras preciosas.


Diatreta.
Técnica que consistía en la talla de un vidrio de paredes muy gruesas, rebajando el fondo y dejando en relieve elementos de decoración figurada o, más frecuentemente, en forma de red. El efecto de este trabajo de talla aparentaba un vaso encerrado en una “jaula”. Estos vasos no son abundantes y parecen destinados a los banquetes conviviales, como recipientes de prestigio para el consumo de vino. Aparecen a fines del siglo II d.C.


Figura superior: Copa de Licurgo del siglo IV d.C. La característica más fascinante de esta copa es que cambia de color según la procedencia de la luz (verde cuando se ilumina con luz reflejada y rojo con luz transmitida, por ejemplo al situar una fuente de luz en su interior). La escena en la copa representa un episodio del mito de Licurgo, rey de los tracios (alrededor de 800 a.C.). Un hombre de temperamento violento, atacó a Dionisos y uno de sus ménades, Ambrosia. Ésta llamó a la Madre Tierra, quien la transformó en una vid. A continuación, se enrollado sobre el rey, y lo mantuvo cautivo. La copa de muestra de este momento en que Licurgo es atrapado por las ramas de la vid, mientras que Dionisio, un Pan y un sátiro le atormentan por su mal comportamiento. Se ha pensado que el tema de este mito (el triunfo de Dionisos sobre Licurgo) podría haber sido elegido para referirse a un acontecimiento político contemporáneo, la derrota del emperador Licinio (que reinó desde 308 hasta 324 d.C.) por Constantino en el año 324.


Vidrio soplado con aplicaciones de hilos policromos.
Es una técnica decorativa en caliente que consistía en la aplicación de gotas o hilos de vidrio en estado maleable sobre la superficie del vaso mientras éste se hacía girar. Con la ayuda de un instrumento punzante los hilos se estiraban para ir formando motivos como espirales, ondas, serpentiformes… Las grandes gotas fueron frecuentes en el siglo IV d.C.


Figura superior: vaso de vidrio con bandas policromadas y doradas,  probablemente originaria del mediterráneo oriental. Está datada de finales del siglo II a.C. Está fabricada mediante la técnica del vidrio soplado al molde. Se han aplicado filamentos y láminas de oro entre dos láminas de vidrio transparente.

domingo, 10 de enero de 2016

Cultura Material del Mundo Clásico (IX)


4. A partir de las siguientes imágenes explique las técnicas de realización del vidrio romano. Elabore una recopilación de imágenes de recipientes romanos de vidrio decorados con diversa técnicas, explicando en cada caso cómo se realizaron. 



Los conocimientos sobre la tecnología del vidrio antigua derivan esencialmente de los análisis químicos, del estudio de los contextos arqueológicos y de las noticias contenidas en las fuentes latinas. Plinio el Viejo atribuye la invención del vidrio a unos mercaderes fenicios que sustituyeron las piedras con las que formaban el hogar para preparar sus alimentos por bloques de natrón (mineral de carbonato sódico) con los que comerciaban aunque ya se conocía en la Mesopotamia del III milenio a.C. Las técnicas de realización de objetos de vidrio más utilizadas en el mundo romano fueron las siguientes (se incluyen tanto las técnicas formativas como las decorativas):

Talla en Frío. 

Técnica conocida desde la segunda mitad del II milenio a.C. Consistía en tallar en frío un bloque de vidrio hasta darle la forma deseada. Esta técnica formativa se empleó también como técnica decorativa complementaria en otros métodos de elaboración.


Vidrio modelado sobre un núcleo friable (figura 1, dibujo izquierdo)

El vidrio fundido en estado viscoso era modelado en torno a un núcleo de material inserto a su vez en una varilla metálica que pudiera girar sobre la mesa del vidriero para ir dando forma a la pieza. Una vez enfriada la pieza, se retiraba el núcleo. Los bordes, la base o las asas  se aplicaban en una segunda fase tras un recalentamiento. Con este procedimientos sólo podían obtenerse pequeños ungüentarios y anforillas de boca muy estrecha. Se conocen producciones datadas entre fines del siglo VI e inicios del IV a.C. y ligadas al comercio griego.
Fotografía izquierda:
Ungüentario del Siglo III a.C. Originarios del Mediterráneo Oriental. Procedencia desconocida. Modelado sobre núcleo y decoración de hilos aplicados en forma de zig-zag.


Modelado Monocromo (figura 2, dibujo izquierdo)

El procedimiento más simple consistía en verter vidrio fundido en un molde con la forma en negativo del objeto pero también podía hacerse modelando una torta de vidrio en estado viscoso sobre un molde con la forma del vaso. Esta técnica se introduce en época helenística y fue utilizada tanto para la fabricación de piezas monocromas del grupo Canosa (fines del siglo III-II a.C.) como la de otras vajillas de época más tardía con formas semejantes a las de la terra sigillata, o los famosos cuencos con decoración de costillas, aunque éstos podían realizarse también mediante la aplicación de las “costillas” en caliente o por soplado a molde. 
Fotografía superior:
Cuenco monocromo y opaco. Primera mitad del siglo I d.C.  Origen posiblemente itálico.


Modelado policromo o vidrio-mosaico (figura 3, dibujo izquierdo)
Esta técnica es tanto formativa como decorativa y hace referencia a los vidrios obtenidos mediante presionado-moldeado de elementos decorativos preformados. La tradición literaria atribuye a los vidrieros de Alejandría la invención de este procedimiento y sería importado por Occidente en época final republicana, donde estuvo en uso desde la segunda mitad del siglo I a.C. y durante el I d.C. (aunque recientemente se ha identificado producciones más tardías) como material claramente suntuario. Una de las variedades decorativas más características es la del vidrio millefiori (mil flores) que se realizó aplicando en el molde, sobre una base de vidrio que servirá de fondo, secciones cortadas de unas varillas formadas por hilos de vidrio de varios colores, que se habían realizado previamente. Una vez en el horno, se fundían originando una superficie continua de flores multicolores.
Fotografía superior: Tazón de vidrio hemisférico con mosaicos policromos decorado con estrellas verdes y amarillas. Finales del siglo II-I a.C. Origen posiblemente  del Mediterráneo Oriental.


Vidrio soplado al aire (figura 1, dibujo derecho)

Representa la gran revolución de la historia del vidrio ya que redujo el coste de realización, transformando el vidrio en un objeto de uso corriente, puesto que permitía la obtención rápida de todo tipo de recipientes. La técnica fue introducida en el área mediterránea oriental en la segunda mitad del siglo I a.C. y consistía básicamente en insuflar aire en una masa fluida de vidrio a través de una varilla o tubo de soplado. Se formaba así una ampolla a la que se iba dando forma con el aire sobre la mesa del vidriero con una pinza. Una vez conseguida la forma deseada, la pieza se separaba de la caña con unas pinzas.


Fotografía superior
Olla con tapadera. Siglo I – II d.C. Originario del Mediterráneo Occidental. Encontrado en Tarragona. Soplado al aire con asas aplicadas.


Vidrio soplado a molde (figura 2, dibujo derecho).

El soplado a molde es una técnica formativa, pero también puede constituir una técnica decorativa. Se cree que el soplado a molde aparece tras un periodo de trabajo con la técnica del soplado libre. Se aplica a la elaboración de recipientes poligonales, de sección rectangular, cuadrada, hexagonal, etc. Una primera fase constituía en soplar una porción de vidrio fundido en un molde doble. Después se extraía la pieza, se pulía y se le aplicaba el borde, el pie y las asas.

Fotografía izquierda:
Balsamera del Siglo III d.C. Originario del Mediterráneo Oriental. Procedencia desconocida. Soplado en un molde con dos caras femeninas, una sonriendo y otra seria. Estas piezas, características de artesanos de Siria y Palestina, recuerdan a las máscaras que se usaban en las representaciones teatrales.

sábado, 9 de enero de 2016

Cultura Material del Mundo Clásico (VIII)


3. Identifique las siguientes plantas urbanas y explique su concepto organizativo.




A. Pompeya: Ejemplo de ciudad reticular preestablecida sobre un núcleo preexistente. 

La planimetría pertenece a la ciudad de Pompeya. En rojo, el reciento más pequeño objeto de controversia en las teorías sobre los orígenes de la ciudad.  La ordenación urbanística de esta ciudad es el resultado de un largo proceso histórico que se remonta a finales del siglo VII a.C. y concluye súbitamente el 24 de agosto del 79 d.C., fecha en la que el Vesubio la sepultó por completo bajo una lluvia de lapilli y cenizas. La ciudad, que fue ocupada alternativamente por oscos, griegos, etruscos y samnitas, se incorpora al dominio de Roma en tiempos de Sila (80 a.C.) bajo el nombre de Colonia Cornelia Veneria Pompeianorum. Pompeya es la única ciudad antigua de la que se conoce de forma precisa su estructura topográfica, sin modificaciones posteriores. No estaba distribuida en un plano regular como solía ocurrir con las ciudades romanas, debido a la irregularidad del terreno. Pero sus calles eran rectas y formaban una retícula al más puro estilo romano, con su cardo y dos decumanos. El sector sudoeste (zona contenida dentro del sector rojo), no obstante, presenta un trazado muy irregular, y es el núcleo original del asentamiento osco, al que se le fueron añadiendo las diversas ampliaciones con un trazado mucho más regular.

Durante bastante tiempo se ha sostenido que el núcleo fue fundado por los oscos, quienes habitarían un espacio cercado, carente de ordenación urbana regular de 9 hectáreas, situado en el extremo suroeste del núcleo, allí donde después surgiría el Foro y el templo de Apolo. A partir de aquí, en el siglo V a.C. habría tenido lugar la construcción del primer gran recinto fortificado, alcanzando una extensión total de 65 ha. Según esta “teoría evolucionista”, el espacio comprendido entre el núcleo osco inicial (en rojo) y la nueva muralla se habría ido ocupando de manera gradual por insulae regulares. De esta forma la primera zona en urbanizarse habría sido la región localizada al norte del núcleo osco (en azul) y después las situadas al este (en verde y amarillo).



Sin embargo el proceso de ocupación de Pompeya es mucho más complejo. F. Coarelli y F. Pesando defienden que la muralla más antigua se corresponde con el recinto grande, en tanto que el recinto pequeño habría sido habitado en la segunda mitad del siglo V a. C. Esta contracción urbana se podría explicar por la crisis acaecida tras la llegada de los samnitas.  A principios del siglo III a.C. se detecta un importante auge constructivo, de modo que la zona comprendida entre ambas murallas será ocupada por nuevos edificios públicos y privados que respetan un trazado reticular.  Entre este momento y finales del siglo II a. C., la ciudad adquiere la forma urbana que mantuvo hasta el final, si bien la etapa de Augusto se dejó notar en las construcciones relacionadas con la época imperial.
Los últimos tiempos de la ciudad estuvo marcado por los fenómenos sísmicos. El terremoto del año 62 d.C. dañó seriamente la ciudad, obligando a iniciar un importante programa de reparaciones y remodelaciones urbanísticas. Las restauraciones siguieron un estricto orden de prioridades. Obviamente la erupción del Vesubio dejó inconcluso este plan de restauración por lo que actualmente se puede saber qué obras eran prioritarias para la vida urbana. Las labores principales de restauración se centraron en los edificios lúdicos (anfiteatro y termas) mientras que los edificios religiosos y el foro se relegaron a un segundo plano en el proceso de reconstrucción (todavía no se habían restaurados en el año 79 d. C.).


B. Ostia: 

Esta colonia romana fue fundada hacia el 380 a.C. como fortaleza defensiva de la línea costera más próxima a la Urbs.  La ciudad funcionó como puerto de Roma. A pesar de que el núcleo primitivo ha sido modificado a lo largo del tiempo, numerosos detalles permiten afirmar que Ostia presentaba planta rectangular, dividida en cuatro sectores por los dos ejes principales (eje axial cardo y eje axial decumano). Destaca la ausencia de un foro central con sus elementos prototípicos como la curia y el comicio, sustituidos en este caso por un templo. Este detalle se debe al carácter fundamentalmente militar de este asentamiento y de la falta de autonomía política de las colonias romanas. Asimismo el modelo de planta de estructura axial de la ciudad presenta una evidente semejanza con la ordenación de los campamentos militares (esa era una de las funciones primigenias del asentamiento). Es a partir de 184 a. C. cuando la colonia pudo contar con una configuración plenamente urbana gracias a la dotación de infraestructuras auspiciada por los censores de Roma. A lo largo de su historia la ciudad sufrió modificaciones a medida que crecía su población. En la época de Sila (138 a.C.-78 a.C.) Ostia aumentó de manera notable su tamaño, de manera que fue necesaria la construcción de unos nuevos muros para encerrar un reciento de 63 hectáreas. En la época de Domiciano (81-96) se sobreelevó el nivel de la ciudad 1 o 2 metros, obligando a una renovación de casi todos los edificios preexistentes. En tiempos del emperador Adriano (117-138), la ciudad portuaria presentaba un aspecto totalmente renovado, marcado en los aspectos constructivos por el empleo de ladrillos en todas las edificaciones y en los propiamente urbanísticos por una nueva sistematización del foro con el Capitolio encuadrado entre dos alas porticadas. La dinastía de los Antoninos (siglo II d.C.) finalizará la labor de Adriano, alcanzando en estos momentos su etapa de máximo crecimiento demográfico en el que llegó a albergar más de 40.000 habitantes.


C. Timgad (Thamugadi):

La Colonia Marciana Trajana Thamugadi fue fundada en la época del emperador Trajano (alrededor del año 100 d.C.) por los veteranos de la III Legión Augustea instalados en el campamento de Lambesa (Lambaesis).  Está situada al norte del macizo del Aures, 480 km al sureste de Argel y 110 km al sur de Constantina, en la actual Argelia. El norte de África fue un espacio estratégico para Roma no sólo por el aprovisionamiento de grano sino también por el control de las zonas de paso a través del Sáhara, por donde se canalizaba el transporte de animales exóticos, mercancías preciosas y esclavos. Timgad fue construida ex nihilo con el único propósito de asentar a los veteranos legionarios. Por esa razón su población original consistió en su mayoría en los veteranos del ejército romano procedentes de la frontera parta, recompensados con tierras en la nueva ciudad por sus años de servicio. También se les dio una pequeña parcela de terreno fuera de sus límites para poder cultivar. La ciudad creció rápidamente, impulsada por la seguridad que ofrecía un campamento militar romano cercano a la ciudad y la relativa prosperidad económica de mitad del siglo II d.C. La ciudad presenta una planta cuadrada de esquinas redondeadas de 355 metros de lado, dividido en cuatro cuadrantes de 36 insulae de 21 metros de lado. El trazado interno está articulado por dos ejes principales porticados (Cardo y Decumo), en cuya intersección central se localiza el foro, que ocupa el espacio de 11 insulae. Las ruinas desenterradas en 1881 reflejan claramente esa disposición espacial. Los primeros colonos se establecieron en la zona oriental. Después la población se fue expandiendo hacia el oeste, donde, por razones difíciles de establecer, se abandonó la división de 36 insulae por otra de 30. La rigidez militar que preside el trazado interno del núcleo contrasta de forma significativa con el desarrollo urbano generado al otro lado de las tres puertas de la ciudad. Como curiosidad comentar que los edificios construidos extramuros se orientan sin ninguna relación con los ejes que vertebran la ciudad dentro de las murallas.  En la época Severiana los flancos este y sur de la muralla fueron anulados para ubicar una serie de construcciones privadas de gran belleza, como la Casa de Sertius o la Casa de Hermafrodita. Además, la “Puerta de Lambesa” se desplaza hacia el oeste para ubicar en su lugar un arco honorífico de 12 metros de altura dedicado a Trajano.

viernes, 8 de enero de 2016

Cultura Material del Mundo Clásico (VII)


2. Partiendo de esta imagen, explique los orígenes de Roma y las principales teorías existentes sobre el particular.





La imagen pertenece a la maqueta de la reconstrucción de la Cabaña I del Palatino (Cermalus). Se trata de la cabaña más antigua conocida hasta el momento en la Urbs romana. Cronológicamente se encuadra  en la fase IIb (830-770 a.C.) de la cultura lacial.  Esta estructura de habitación se encuentra en el Cermalus, en una esquina del Palatino, y corresponde a una cabaña de planta oval a la que se denomina “cabaña número 1” o “casa del jefe”. De su estructura se conserva parte del canal perimetral de fundación y los orificios destinados a afianzar los postes, excavados directamente en el tufo de la colina. La vivienda tenía unas dimensiones de unos 12 metros de longitud, 8 metros de anchura y una altura próxima a los 6 metros. Se trata de una gran cabaña cuya tipología participa de características bien conocidas en Etruria y el Lacio. Las paredes perimetrales debieron construirse mediante un entramado de postes verticales y ramas al que se revistió externamente de arcilla mezclada con paja. Se piensa que este enlucido fue finalmente objeto de decoraciones pictóricas.
Un punto previo a tener en cuenta a la hora de señalar el momento en que Roma pasa al estadio urbano es exponer los criterios que se toman en consideración para definir el concepto de ciudad antigua. En esencia los criterios más decisivos, según Meyer,  son tres: fortalecimiento de una economía agrícola, estabilización demográfica y existencia de una subcultura especializada en la metalurgia. Asimismo es necesario definir de forma inequívoca el concepto de ciudad. La ciudad no nace mediante un acto personal y en un momento concreto, sino que es el resultado de un largo proceso evolutivo. Además, los habitantes de la nueva ciudad tienen que haber roto lazos con sus orígenes y pasar a formar parte de una nueva comunidad política. Esto se observa en el plano religioso: en Roma la divinidad Júpiter Óptimo Máximo, cuyo templo se levantó en el Capitolio a comienzos del siglo VI, es diferente al dios soberano Júpiter que todo el pueblo latino adoraba desde sus orígenes.  
Se puede aceptar que Roma se constituyó definitivamente como ciudad en torno al año 600, siguiendo una tendencia general en el Lacio. Lo que ofrece más dudas es saber cómo se llegó a tal acontecimiento. La interpretación de los datos arqueológicos actualmente disponibles y de las fuentes documentadas ha dado pie a distintas teorías que intentan explicar el origen de la ciudad de Roma. Cada una de ellas tiene detractores y defensores dentro de la comunidad científica y con todos los datos recogidos podemos considerar que ninguna de ellas cierra definitivamente el enigma del origen de Roma.


  • Teoría del sinecismo (G. Pinza y E. Gjerstad):
Roma surge de una serie de asentamientos autónomos y dispersos, localizados sobre varias de las colinas y todos ellos de la misma entidad. Según Gjerstad este proceso de sinecismo culminaría en el año 575 a.C., fecha que él aplicó erróneamente a la más antigua pavimentación del Foro.


  • Teoría del desarrollo unitario (H. Müller-Karpe):
Propone la existencia de un núcleo primitivo constituido por una agrupación de cabañas localizada en el Palatino y su correspondiente zona del Foro Romano. Este núcleo se iría expandiendo hacia otras colinas hasta alcanzar el valle del Foro en el siglo VIII a.C. A partir de entonces el área funeraria se desplaza al Esquilino. Por tanto, los enterramientos del Foro y del Esquilino corresponderían a dos fases de desarrollo cronológico de un mismo asentamiento, el del Palatino. Esta propuesta cuenta con un mayor respaldo por parte de la comunidad científica ya que cuenta con mejores bases cronológicas (a pesar de la existencia de ciertas cuestiones sin resolver).


  • Teoría de la fundación romúlea (A. Carandini):
Existiría una fase protourbana, comprendida entre mediados del siglo IX y la primera mitad del VIII a.C. identificada por un asentamiento unificado cuyos límites coinciden aproximadamente con los de la ciudad arcaica. El Palatino reviste ya en esta fase una importancia fundamental, según demuestra la identificación en el Carmalus de la sede del jefe del núcleo protourbano. En la segunda mitad del siglo VIII a.C. tendría lugar la fundación de la ciudad de acuerdo con el rito etrusco, que prescribía el trazado de una fosa de fundación, junto a la que se erigía el ara destinada al primer rito de bendición de Júpiter. Después de limitar el pomerium se procedió a marcar el recorrido de la muralla. En el sector suroriental del Palatino, en el Cermalus, allí donde se había localizado la cabaña del jefe del hábitat protourbano, se erigirá la sede el fundador, a la que tradición denominó casa Romuli. Esta teoría ha sido criticada por varios autores ya que es difícil mantener la idea de una “fundación” cuando el área se encontraba ya habitada hacía más de un siglo.