miércoles, 18 de diciembre de 2013

Murallas de Barcelona (I)



Muralla romana.

Barcino tenía forma de octágono alargado, derivado de los campamentos militares romanos, pero con los ángulos recortados para adaptarse al promontorio sobre el cual se alzaba. Sus casi trece hectáreas estaban delimitadas por un muro defensivo de menos de 2 metros de grosor y más de 8 metros de altura, que se completaba, al menos en la avenida de la Catedral, con un gran foso de 6 metros de profundidad y una anchura irregular que parece ser que también recogía las aguas sucias y pluviales.

Tenía cuatro puertas, de las cuales solo nos han quedado las del decumanus (la puerta Praetoria, el actual portal del Bisbe, y una parte de la Decumana, en la calle del Regomir), ya que las del cardo (la puerta Principalis Dextra, en la judería o call, y la puerta Principalis Sinistra, en la plaza del Àngel) fueron derribadas. La fortificación tenía tres aberturas: una central, más ancha, para el tráfico rodado, y dos laterales, más pequeñas, para los peatones.

En un momento del siglo IV d. C., la muralla se rehizo con la yuxtaposición de un nuevo cinturón en el exterior del antiguo muro, que doblaba el grueso (de 2 a 4 metros) y el añadido de 78 torres de tres formas diferentes: cilíndrica (en ambos lados de las puertas), poliédrica (solo tenemos la del edificio de Pia Almoina) y cuadrangular. Entre las torres, había entrepaños lisos de muralla posiblemente acabados en almenas para proteger el paso de ronda, y el espacio entre los dos cinturones de piedras se rellenó con materiales procedentes de las antiguas necrópolis extramuros.

Este reforzamiento comportó la reforma de las puertas de acceso, para adaptarlas a la defensa de la ciudad, y afectó a otros aspectos urbanos de la colonia, como a las calles, que en muchos casos se estrecharon porque las construcciones privadas habían ocupado las vías. Al lado de la puerta Decumana se encuentra el área arqueológica del castellum, que los estudiosos piensan que se habría construido cuando se reforzó la muralla. Algunos arqueólogos interpretan que los restos son de una fortaleza, basándose en la teoría que situaría un puerto natural donde hoy existe la plaza de Antonio López y la parte más baja de la Vía Laietana. Precisamente, habría servido para defender la entrada al puerto y a la misma ciudad, pero hoy por hoy no se puede confirmar ni desmentir nada.

El recorrido de la muralla romana es el siguiente: plaza Nova, avenida de la Catedral, calle de la Tapineria, plazas de Ramon Berenguer el Gran y del Àngel, calle del Sotstinent Navarro, plaza de los Traginers, calles del Correu Vell, el Regomir, Gignàs, Avinyó, los Banys Nous y la Palla. Gran parte de la estructura desapareció durante el siglo XIX (Palacio Real Menor, convento de la enseñanza, plaza del Àngel...); aunque en algunos casos, como en el llano de la Seu, la destrucción fue anterior.

Vídeo: Hallazgos arqueológicos en las murallas romanas de Barcelona en 1965.


Fuentes:
  • De Bárcino a BCN
  • Vista del arco central de la puerta Decumana, situada en la actual calle del Regomir (Museo de historia de Barcelona).

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